miércoles, 28 de octubre de 2015

Fargo. Temporada 2. Capítulo 2.


  Madre mía Fargo. Madre mía. Desde Twin Peaks creo que ninguna serie me dejaba tan KO como ésta. 

  Madre mía.

  Vamos a ver qué nos cuenta el segundo capítulo de la segunda temporada.

  Con la canción "Reunion" de fondo, arrancamos a pantalla partida con Hank, el suegro de Lou, conduciendo su coche por las carreteras de Minessota.

  Por cierto que se me pasó aclarar en el episodio anterior que la canción de los créditos finales era "Didn't Leave Nobody But The Baby", interpretada por el propio creador de la serie, Noah Hawley, y que ya sonaba en una película de los Coen: O Brother.

  En paralelo a Hank esta reunión de todas las tramas incluye imágenes en split screen de la Sra. Solverson y de la carnicería de Ed, donde empezamos con un curioso plano (y no porque haga otro falso split screen de los que ya nos tiene acostumbrado esta temporada).


  ¿Te suena?


  Igual que siguiera la carretera en plano aéreo, la cámara sigue  la línea de grasa de la carne. El paisaje americano está constantemente comparado con algo carnoso, con algo vivo, de carne y hueso (y sangre). De nuevo, aunque hablamos de personas, en realidad estamos hablando del país. Estamos diseccionando las tripas de este país, igual que en la carnicería diseccionan las tripas del cerdo.




    El juego de la pantalla partida (a veces partida en postproducción, a veces partida en set, a veces aparentemente partida pero no partida en realidad) en este temporada es una de esas cosas que merecería un vídeo de recopilación.

  Ahí lo dejo. Si tienes tiempo libre...


  Como aquí, que la línea divide la pantalla simplemente por la simetría del plano, no porque haya dos espacios diferentes ni nada por el estilo. 

  En estos primeros momentos, mientras el eterno emblema de "esto es una historia real" se sobreimpresiona en pantalla pasamos por todas las tramas y... 
  
  ¡Diablos! la secuencia acaba con el título de la serie sobre la casa de los Gerhardt.


  Y mirad dónde ponían el título en el capítulo anterior.


  ¡Pero bueno! Lo mismo nos están queriendo decir algo haciendo lo mismo ¡exactamente igual dos veces seguidas!

  Sigamos.

  Los que llegan a casa de los Gerhardt son los representantes de la mafia de Kansas City, que como ya sabemos vienen a absorberlos aprovechando el ataque sufrido por Otto, el cabeza de la familia. 

  Este grupo entra por la puerta grande de los grandes matones de la saga Fargo. Siempre hay un charlatán y otro que apenas habla. En este caso el negro es el charlatán y los gemelos son los mudos. 

  Por cierto que aquí vuelve a colarse sutilmente el DING de la máquina de escribir. Mal rollito.


  Dentro de la casa la matriarca está con su nieto -con artritis- abriendo la correspondencia donde la gente manda sus mejores deseos para Otto junto a billetes, regalos ¿y porno? (Eso dice el chico, pero la foto es de una chica a la que sólo se le ve una pierna, poco porno ha visto éste).

  La abuela le pide al chico que reúna a la familia y cuando va a por su padre y su tío Dodd éste está torturando a un tipo (seguramente les debe dinero) junto a su brazo armado Hanzee (un nativo americano, recordemos). ¿Y qué historia le está contando? Una historia sobre la Primera Guerra Mundial. 

  Guerra everywhere esta temporada.

  Al entrar en la casa se cruzan con los mafiosos de Kansas y una vez reunidos todos en la cocina la madre les explica que va a ceder, les venderán el negocio y tendrán que rendir cuentas ante ellos. Esto provoca un conflicto interno. Dodd dice que ni hablar...


  Guerra everywhere.

  Pero la abuela no quiere guerra y se produce un choque entre ambos. Dodd dice que ahora que el padre no está él debe ser el jefe, siendo el mayor. Pero el resto prefiere que sea ella.

  Finalmente, piden quedarse a solas para zanjar el asunto entre ellos.

  Te recuerdo que al hablar de esta familia, siempre estamos hablando de América. De su historia. De sus guerras.

  Y atención a lo que ocurre aquí (por alguna razón estos vídeos no se reproducen en dispositivos móviles, hay que verlos en ordenador... dichoso Blogger).

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  Dodd se dispone a presidir la mesa... pero ella se adelanta y se sienta en el sitio que antes ocupara Otto. Pero Dodd no se rinde, él va a presidir la mesa así tenga que irse a la otra punta. Y los dos, cada uno en una punta, acaban presidiendo la mesa. De nuevo, una disputa de poder ejemplificada con unas sencillas sillas.

  Y entonces Floyd, la matriarca, le suelta uno de los monólogos más elocuentes de lo que llevamos de temporada. Habla de la historia de la familia, pero no hay que escarbar mucho para darse cuenta de que habla de la historia de EEUU.

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  Tras otra magistral escena en el coche con los mafiosos de Kansas volvemos a la comisaría, donde Hank tiene el zapato de Rye en su mesa. Lo obsesiona. Y de ahí, a casa de su hija y su yerno a desayunar, donde le cuenta una historia a su nieta Molly a la vez que hablan del crimen del Waffle Hut. De nuevo, una escena brillantemente dialogada con varias líneas discurriendo a la vez, solapándose y complementándose.

  Volvemos al tremendo solo de celo que hasta ahora siempre se asociaba a Rye. Y es que estamos en la casa de los Blomquist, Ed y Peggy, cuyo sótano parece (es) el escenario de una matanza. Ed y Peggy, aún en shock; recuerdan lo sucedido la noche anterior y toman decisiones. 



  Ed hace alusión al moretón del ojo de ella, que va a peor. Ya sabemos que este cardenal es el símbolo del mal que se ha instalado en esta casa, como la herida en la mano de Lester de la primera temporada. 

  Tras ello volvemos a los Gerhardt. Dodd come del pastel que cocina la madre. Como ya vimos que lo hacía su hermano. Todos se "reparten" el pastel en esa familia, pero la que lo cocina es la madre. Dodd comienza su conspiración para hacerse con el control del negocio familiar. No quiere seguir comiendo del pastel de su madre. Ya va siendo hora de que sea él quien se ponga con las manos en la masa.

  Peggy se pasa por la carnicería donde trabaja su marido para avisar de que él no irá hoy a trabajar. Y, como siempre, los secundarios en esta serie están tan brillantemente creados que cada uno merecería su propio spin off. Como Loreen, la hija del dueño (o eso parece, nadie lo explica) que no hace otra cosa más que leer su libro y soltar frases brillantes.




  Sí, hay un indio ahí.

  Cuando Peggy va a la peluquería donde trabaja allí están sus compañeras hablando de lo sucedido la noche anterior, el atraco al Waffle Hut. Y nos sueltan a bocajarro:

  - ¿Primero el Watergate y ahora esto? ¿Adónde se dirige el mundo?

  Un poco forzado, tal vez, pero es cierto que no todo el mundo sabe ver las sutilezas del lenguaje cinematográfico y a veces hay que dar las cosas muy masticaditas. 

  Bueno, pues veamos adónde se dirige el mundo.

  Peggy se tiene que justificar ante su jefa, que le recuerda que está invitada a un seminario el fin de semana. De nuevo, soberbio diálogo, con la jefa tratando de explicar la situación de Peggy, que según ella nunca sale de casa, con una metáfora que se le va de las manos:

  - ¿Sabes lo que esconden los castillos?
  - ¿Dragones?
  - Princesas.

  La jefa se refiere a ella, encerrada en su castillo, como una princesa. Pero "la princesa" se refiere a sí misma como un "dragón". Eso es exactamente lo que es Peggy: un dragón disfrazado de princesa.

  Por cierto que han robado papel higiénico de la tienda. ¿Quién habrá sido?
  


  
  
  CONTINUARÁ...
  

martes, 27 de octubre de 2015

Fargo, temporada 2, capítulo 1 (segunda parte)

  El segundo acto del capítulo arranca presentando a los Solverson. 

  La primera temporada estaba protagonizada por Molly Solverson. Aquí es una niña pequeña que escucha el cuento que le narra su padre. Soberbia esta presentación, con planos de diferentes estancias de la casa vacía. La casa de los Solverson también será un gran personaje en la historia, es quizás después de Lou el Solverson más importante de todos, y es el primer miembro de la familia que se nos presenta hasta llegar a los Solverson humanos, que se nos presentan en... ¿pantalla partida? Ya hemos visto este recurso en el capítulo y aquí siguen jugando a ello.


  Lou cuenta un cuento a su hija (de muy mal rollo, por cierto, como todo en esta serie) mientras su mujer (que sufre un cáncer que la obliga a acudir a quimioterapia) recoge la casa. 

  Lou es tan resuelto y decidido como Molly (su hija) en la primera temporada. Intuitivo, cuidadoso, sin duda un gran agente de policía. Como haciendo honor a su apellido, Solverson, ambos nacieron para resolver los casos que se propongan. 

  Cuando acude al lugar del crimen, apenas usa palabras más allá de "Sí", que pronuncia cada vez que ata cabos en su cabeza (y como dijimos que aquí además de tragi, hay mucha comedia, ahí está ese pobre camionero para aportarla diciendo gilipolleces mientras Lou lo ignora y recompone el puzzle del crimen).


  Su suegro, Hank Larsson (Ted Danson), es su jefe en la policía y también acude a la escena del crimen a investigar. No tarda Lou en tener una primera idea de lo que allí ha sucedido (aunque incompleta aún, claro está) mientras que a Hank lo que le llama más la atención es un zapato (de Ray cuando fue atropellado) que hay en un árbol.


  Y de ahí, a un nuevo escenario donde conoceremos nuevos personajes que tendrán un papel también protagonista esta temporada. Ed, el carnicero, que se despide de sus compañeros de trabajo. Como siempre en esta serie, cada escena es digna de museo y ésta no lo iba a ser menos, con esos repetitivos "Okay then" que serán el santo y seña de este peculiar negocio. Por cierto, inmenso el personaje de Doreen, que no hace otra cosa más que leer su libro de Camus.

  Okay then. Sigamos.

  De ahí acudimos con Lou al centro de veteranos de guerra de Luverne, donde se sienta a tomar algo con dos colegas. Así descubrimos, de esta forma tan sutil, que Lou es veterano de guerra. Uno de sus amigos, Karl, es el típico cuñado con teorías conspiranoicas para todos los gustos. Lo mejor de todo es que da de pleno en el meollo del asunto. Como bien dice, el crimen del Waffle Hut es sólo el principio, "quieren que creas que fue un atraco" pero él sabe que hay mucho más detrás y que se verá con el tiempo. Vamos, parece que se hubiera leído los guiones de la serie el tío. Y todo ello con aviones de guerra de fondo. 

  
  Porque te voy adelantando una cosa: esta serie trata de la guerra. De América. De su Historia. Pero, sobre todo, de sus guerras.
  
  De hecho antes de que llegue Lou Karl está hablando de la industria militar. Faltaría más. 

  De ahí vamos a Ed, que regresa a casa, donde su mujer (una impresionante Kirnsten Dunst en uno de sus mejores papeles) lo espera con la cena lista. Ed es lo opuesto a los Gerhardt. Allí el poder lo es todo, mientras que Ed es un conformista que es feliz con lo poco que tiene. Aunque tiene aspiraciones (comprar la carnicería en la que trabaja, tener hijos) son muy mundanas y para nada desmedidas. De hecho, cuando Dodd llega a su casa lucha por su "silla" a la derecha del padre, del cabeza de familia, mientras que Ed llega y todas las sillas están ocupadas por revistas de su desquiciada esposa, pero él ni se molesta en quitarlas o protestar, simplemente coge otra silla alejada y la acerca a la mesa. Un tipo sencillo, que no se complica ni le gusta discutir.


  Su mujer, Peggy, es todo lo contrario: una tarada de mucho cuidado. De hecho, descubrimos que fue ella quien atropelló a Rye y se dio a la fuga con el cadáver sobre el capó del coche, y ahora tanto el coche como el cuerpo están en el sótano.

  De nuevo se repite el esquema. La serie empieza con unos personajes que parecen van a ser los protagonistas y ¡bum! los verdaderos protagonistas aparecen de pronto arramplando con los otros.

  Pero Rye sigue vivo, y cuando Ed baja a ver qué ocurre se lo encuentra como un animal herido. De hecho, la pista sonora utiliza sonidos de animales salvajes y la puesta en escena usa como excusa una linterna en mal estado para mostrárnoslo a flashes, que subrayan su condición "animal" (ay, qué sería de Fargo sin las comparaciones de personajes con animales, ver este post al respecto). De hecho, Peggy le dijo a Ed que lo que había atropellado era un ciervo

  Hay una lucha a muerte en el garaje entre Ed y Rye... que acaba con el primero apuñalando al menor de los Gerhardt. Una vez muerto Rye llega un sonido que nos es familiar. Un motor mecánico. ¿De una lavadora? En la primera temporada era ese electrodoméstico el que se asociaba a Lester Niggard. ¿Y ahora? ¿Qué estamos escuchando? 

  Sigamos. 

  Su mujer se le acerca por la espalda y Ed, en estado de tensión, se da la vuelta bruscamente y golpea a su mujer en un ojo. Esto le causará un moretón que irá creciendo de ahora en adelante. Sí, como la herida en la mano de Lester. Y es exactamente igual. El mal ha entrado en esta casa. Los ha infectado, y esta contusión en plena cara de Peggy será su manifestación física.

  El motor que escuchamos es el de la cámara frigorífica de la pareja, que se convertirá desde ahora en sus Eríanes particulares. Estos sonidos se convierten a partir de ahora en símbolos de la fatalidad. E igual que la lavadora, ya no serán diegéticos sino que, igual que la música ambiental, servirán para acentuar ideas y emociones a lo largo de la narrativa.

    Cuando Ed pide explicaciones a su mujer ella dice que "le entró el pánico" pero en flashbacks con pantalla partida vemos que de eso nada, ella estaba la mar de tranquila. Condujo a casa con un cadáver en el capó, se arregló, preparó la cena, siguió con sus revistas, limpió las manchas de sangre de su vestido... como si tal cosa. 

  Ella propone huir. ¿Dónde? ¡A California! Es el lugar ideal, ¿no? Mira qué imagen tiene ella en su espejo.


  ¿Y qué hay en Hollywood, California? Pues, no sé, ¿Ronald Reagan, por ejemplo? De nuevo, encarnando la esperanza. 

  Pero lo dicho, Reagan aún no ha llegado, lo seguimos esperando. De esperanza, por ahora, nada.

  Porque él no se quiere ir. Un rápido flashback a la carnicería y los maravillosos "okay then" de sus compañeros de faena le convencen de que no quiere irse de allí. Su presente, su pasado y su futuro están allí. ¿Y ella qué responde?

  Okay then.

  Volvemos con los Solverson. Maravillosa puesta en escena con ella en la zona cálida del fotograma y él en la fría (le nieva sólo a él) mostrando de un plumazo cómo se siente cada uno.


  Él va a la cama y el capítulo termina igual que lo hiciera la película original que dio origen a todo este universo. La pareja, aún enamorada tras muchos años de matrimonio, dice unas últimas palabras acostados antes de dormir. Lou da las buenas noches a su mujer "y a todas las naves del mar" en alusión a un programa de radio de la época. La ironía es que en la película Marge llevaba una nueva vida en su interior, mientras que la vida de Betsy aquí se está apagando.

  Mientras tratan de conciliar el sueño... el terrible sonido del motor reaparece. 

  Y es que aquí no acaba la cosa. Acudimos a la casa de los Gerhardt donde la vida del patriarca también parece apagarse.


  Y el epílogo final. Una nueva amenaza. La del clan del crimen organizado de Kansas City que planea expandirse absorbiendo a los Gerhardt ahora que están débiles. Y si hace falta matar, se mata. 


    Este diabólico plan es sentenciado por la última palabra pronunciada en el episodio: APROBADO. Dicha por una figura que no vemos, que se esconde en las sombras. Este clan simboliza la nueva América, la América corporativa que tratará de absorber a la antigua. Otra guerra, en este caso, la de lo nuevo contra lo viejo.

  Ésa es la nueva temporada de Fargo.

lunes, 26 de octubre de 2015

Fargo, temporada 2, capítulo 1

  La nueva temporada de Fargo, producida por Metro Goldwyn Mayer (que ostenta los derechos de la película), arranca con el logo de este estudio en blanco y negro y formato 4:3, es decir, el logo de la época de las películas de Ronald Reagan. 

  Y es que arrancamos con una película ficticia protagonizada por Ronald Reagan. De hecho, el primer nombre que aparece en pantalla es el suyo. 


  Y el título de la supuesta película, Masacre en Sioux Falls, nombre al que se refiere Lou en la primera temporada como la gran matanza que tuvo lugar en Minessota a finales de los 70 y que, obviamente, es la matanza de la que nos van a hablar en esta temporada.

  Pero, curiosamente, la cosa no empieza con una matanza en los 70 sino con una matanza de indios en la América del siglo XIX. 

  Esta temporada van a hablarnos de América, de la historia de EEUU, y este arranque justamente lo que hace es enlazar el origen del país (el genocidio de los nativos americanos) con la actualidad (la del momento en que se ambienta la serie) a través de su figura más emblemática: Ronald Reagan. Así engloba toda la historia del país de un plumazo, que es lo que hará el resto de la temporada, diseccionar América, su historia. Mejor dicho, su historia de violencia. 

  De hecho, el título del capítulo es "Waiting for Dutch". No, no es casual el parecido con "Waiting for Godot". De hecho, Dutch nunca termina de aparecer. "Dutch", por cierto, era el apodo de Reagan. Y eso es justo lo que hacen en la escena que sirve de prólogo. Están rodando un western y a través de un magnífico diálogo entre un actor vestido de indio y un ayudante de dirección, dicen que están haciendo precisamente eso, esperando al actor principal, a Reagan, a Dutch -así se refiere a él el actor vestido de indio. Y eso haremos los primeros capítulos de la temporada. Todo está empapelado de carteles de Reagan, pero él (aún) no aparece. Lo estamos esperando. Como a Godot.




  Tras el prólogo en blanco y negro, nos vamos ya a los 70. Formato 4:3 e imágenes de la época. Hablando de Reagan, será el presidente que le precede, Jimmy Carter, quien aparezca en pantalla -insisto, toda esta temporada es una lección de Historia de América- dando un discurso a la nación sobre la "crisis" en que está el país envuelto. Más adelante, cuando la matriarca de los Gerhardt hable de la historia de su familia -que es claramente una metáfora del país- hablará de "cuando se supere esta crisis". Su crisis familiar coincide (permíteme que use la palabra coincidir en una serie donde nada es coincidencia) con la del país. Y, mira qué curiosa la palabra que se superpone al presidente.


    Es muy importante prestar atención a este discurso con el que arranca la segunda temporada, un discurso real dicho en directo por un presidente estadounidense real, que resume palabra por palabra los principios básicos que van a regir la filosofía de esta temporada de Fargo. Esta crisis acabará -en teoría- con la llegada de Reagan. 

 Pero no adelantemos acontecimientos, que todavía lo estamos esperando.

  Las imágenes y el sonido del discurso donde Carter dice que América está "estancada" -con imágenes de la crisis del petróleo y el caos que vivía el país en esa época- se mezclan con imágenes de los hermanos Gerhardt. De hecho, esta familia está estancada, como lo está el país a finales de los 70 (como bien nos recuerda su presidente). Y que a nadie se le escape que el brazo armado del cabecilla de los Gerhardt es un nativo americano. 


  Por cierto, que para acentuar más la sensación de época, además del filtro de imagen que en Instagram podrían bautizar como 70s, incorporan otros recursos muy de la época como el split screen, que además tendrá un uso dramático soberbio esta temporada.

  De ahí vamos a la primera escena de la serie propiamente dicha y abandonamos el 4:3 de los 70 para usar el 16:9 del 2015. Encuentro entre el mayor de los Gerhardt y el pequeño, Rye, que aquí identificamos con el típico perdedor de la saga. Un pobre diablo al que sólo le llueven palos y marrones y que tratará de resolver su situación a base de hostias y sangre, mucha sangre. Como siempre, vamos.

  Con esta escena se nos presenta la familia, unos mafiosos que controlan la zona y de la que Rye, Kieran Culkin, el menor de los hermanos, parece la oveja negra. Como en muchas otras ocasiones, la serie juega la baza de estar ambientada en los 70 pero dirigirse a un público del año 2015, como cuando Rye se refiere a Plutón como un planeta (aludiendo a sí mismo, por cierto) y sabemos que no, Plutón no es un planeta. Sorry Rye.

  Por cierto, magnífico el solo de violoncelo que la partitura dedica a Rye y que escucharemos no pocas veces en la temporada.

  Tras ello, seguimos a Dodd (el mayor de los hermanos) y a su compinche hasta la casa de los Gerhardt, sobre la cual se superpondrá el título de la serie. 


  Allí vemos al cabeza de familia, Otto Gerhardt, presidiendo la mesa. Dos cosas a este respecto, la primera, su tremendo parecido con el terrible suegro de la película original:


  Y por otro, el lugar que ocupa en la mesa, presidiéndola, y que luego servirá de motivo de conflicto:


  Están echando cuentas y descubrimos que la cosa está floja. Como la economía americana. En esta escena también vemos al mediano de los hermanos comer de un bollo. Y ojo que tampoco esto es casual, y volveremos a ello.


  Y entonces, sucede: el patriarca tiene un derrame. Una arteria bloqueada y queda fuera de combate. La crisis está servida. Y mirad la imagen que corta desde la cara descompuesta de Otto a la siguiente escena:


  ¿Es un paisaje o es su arteria obstruida? Es una carretera. ¿Y quién conduce por esa carretera? Exacto: Rye. La causa de la ruina de esta familia. La obstrucción de la arteria del cabeza de familia. Ya veremos por qué.


  Este perdedor, como otros en la ya larga tradición de Fargo, tratará de tomar atajos para desbloquear su situación financiera. En este caso se está dejando timar por un vendedor de máquinas de escribir. El primer diálogo que le escuchamos decir a este tipejo (llamado Watson) es a un tipo al que claramente trata de estafar:

  - El mañana nunca ha estado tan cerca como lo está ahora.
  - Son las once la mañana -responde el otro.
  - Metafóricamente, quiero decir.


  Este diálogo está dicho a la cara del espectador. Esto es una metáfora. Todo es una metáfora. La frase "el futuro es ahora" es más que importante en esta temporada, y también la resume bastante bien. 

  Tras verlo timar al primer tipo, ahora lo vemos timando claramente a Rye. Le muestra una máquina de escribir último modelo que los hará ricos, pero para poder venderla necesita que le desbloqueen las cuentas. Para ello, le dice a Rye que lo mejor es que hable con la jueza que se las tiene bloqueada y la convenza. Curioso es que use la metáfora del dinero bloqueado como si estuviese en una manguera cerrada, metáfora que Rye no entiende y se la tiene que explicar. Pero es curioso como esto enlaza con la arteria bloqueada de Otto, y lo asocia con el dinero y, por tanto, con la economía. De nuevo nos recuerdan que el derrame de Otto es la estancada economía americana de finales de los 70. 

  Así que Rye sigue a la jueza hasta un Waffle Hut (sí, como el de The Ladykillers) de Luverne. Por cierto que con la aparición de esta jueza comenzarán los sonidos electrónicos típicos de la ciencia ficción de los 70 pertenecientes a la canción "Children of the Sun". ¿Por qué?

  Sigamos.

  En el restaurante Rye le dice a la jueza que pretende convencerla para que desbloquee las cuentas pero ella le responde usando una metáfora, la del Santo Job. De nuevo Rye es incapaz de entender una metáfora (desde luego, no sería el espectador ideal de esta serie) y ella recurre a un plan B. Saca un bote de insecticida y ataca a Rye con él (sí, como si fuera un insecto, aquí la metáfora de sutil tiene poco). Pero lo que ella no se espera es que Rye saca una pistola y, ni corto ni perezoso, le dispara y la mata. En consecuencia, tiene que acabar con todo el que está en el local para no dejar testigos. 


  La escena está rodada con un buen gusto y un estilo que pareciera obra de dioses, no de humanos. Cada plano es una joya y el ritmo no da respiro sin dejar el humor jamás aparcado (porque, por encima de todo, recordemos que Fargo es una tragicomedia; mucho tragi, sí, pero también comedia). Estás riendo y al segundo se te hiela la sonrisa en el rostro. Brutal.

 Una camarera consigue huir y en su persecución Rye sale del local. 

  Una vez fuera, la mata y... unas luces en el cielo.


    ¿OVNIs? Sí, OVNIS. Cuando Rye seguía a la jueza por la carretera mirad qué imagen nos servían los realizadores.


  En realidad son los coches de Rye y de la jueza, pero este plano bien podría pertenecer a Encuentros en la Tercera Fase. El final de la década de los setenta fue una gran época para la ciencia ficción: Star Wars, Encuentros en la Tercera Fase, Alien... todas ellas pertenecen a estos años, entre el 77 y el 79. 

  ¿Y acaso no hay OVNIs en el cine de los Coen? Pues claro, ahí está El Hombre que Nunca Estuvo Allí, película que por cierto guarda muchos más parecidos con esta temporada además de estas luces en el cielo.

  Pero más adelante veremos que en una serie que va a hablar de la guerra como tema principal, será una guerra de ciencia ficción la que sirva realmente como base de todo. No es Star Wars ni Encuentros en la Tercera Fase la referencia para los OVNIS de Fargo, sino la Guerra de los Mundos. Y es que el capítulo 2 terminará con las últimas frases de esta novela de H.G. Wells.

  De hecho, ya dijimos que la canción que suena mientras Rye sigue a la jueza es "Children of the Sun", repleta de sonidos de ciencia ficción vintage y, atentos a la letra:
People of the Earth can you hear me? Came a voice from the sky on that magical night And in the colors of a thousand sunsets They traveled through the world on a silvery lightThe people of the Earth stood waiting Watching as the ships came one by one Setting fire to the sky as they landed Carrying to the world children of the sun Children of the sun

  En fin, que sí, que OVNIs y extraterrestres vamos a tener en esta temporada. Ya veremos como metáfora de qué y en qué forma.
  

  Rye está tan anonadado con las luces en el cielo que no ve que está en medio de la carretera y es brutalmente arrollado por un coche, que se da la fuga aún con el cadáver del joven sobre el capó.

  Y así acaba el primer acto del primer episodio de la segunda temporada de Fargo.


viernes, 23 de octubre de 2015

Fargo: segunda temporada

  ¿Que qué me está pareciendo la segunda temporada de Fargo?

  Sólo llevamos dos capítulos así que es pronto para poder dilucidar si esta temporada estará a la altura de su (magistral) predecesora, pero por ahora apunta maneras, y de qué forma.

  En este caso la nueva temporada sin dejar de lado la película homónima, toma tanto el tono como el estilo de otras obras de los Coen, especialmente de El Hombre que Nunca Estuvo Allí. 

  Sí, pienso en el famoso OVNI además de en la cita con la que se cierra el segundo episodio, extraída de La Guerra de los Mundos.




  La Guerra de los Mundos no es una elección casual (¿algo lo es?) en una serie que se ambienta en los 70 y disecciona esa década hasta el ADN mismo de la América post Vietnam ("a veces me pregunto si no os habéis traído esa guerra con vosotros" dice un personaje en un momento dado) y post Watergate ("primero el Watergate y ahora esto, ¿a dónde vamos a ir a parar?" dice otro). 

  Sí, amigos, en otra conversación se habla de las dos guerras de las que los 70 aún eran herederos, la II Guerra Mundial y Vietnam. Pero también se hace alusión a lo inevitable de que los conflictos vuelvan a repetirse una y otra vez (arrancamos la temporada con una parodia maravillosa de una matanza de Sioux en la época del colonialismo)... como sabemos que otras matanzas sucederán allí mismo primero en una década (la película) y dos décadas después (primera temporada). El ser humano está condenado a repetir sus guerras una y otra vez.

  Y es que hasta ahora Fargo hablaba de América, sí, pero de forma muy sutil (a veces me han preguntado por qué en su material gráfico las letras eran las de Coca-Cola) pero esta vez ya va a saco a por ello. Esta temporada habla, literalmente, de la Historia de América (empieza con la matanza de indios) hasta mediados de los 70. Por supuesto, de su Historia de Violencia (muy Scorsese eso, por cierto). Y habla de la América hacia la que se dirigen esos personajes. La América corporativa, la que está "esperando a Reagan" (así se llama el primer capítulo) para que cambie las cosas y aporte una nueva esperanza a una país sumido en guerras de todo tipo (incluso extraplanetarias).

   En este diálogo / monólogo la matriarca de los Gerhardt no sólo está hablando del "imperio" familiar, sino del imperio americano. La historia de esta familia es la historia de América. 

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   Pero se trata de una América en declive, la de los negocios familiares, que va a ser absorbida por el capitalismo salvaje de los años 80. 

  Esta segunda temporada sigue haciendo guiños a la filmografía de los hermanos Coen en hechos como la escena del Waffle Hut (The Ladykillers), la canción "Didn't Leave Nothing But the Baby" (O Brother) aunque no se deja atrás la película original Fargo: los planos de la carretera nevada, el pie en la trituradora de carne, Michael Hogan... que, vale, no aparecía en el original pero está caracterizado exactamente igual que el terrible suegro de la película...



¿Cuál es cuál? 





martes, 20 de octubre de 2015

It Follows en The Good Wife

  Capítulo 2 de la séptima temporada de The Good Wife. ¿Veis? No soy el único: 

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