martes, 24 de marzo de 2009

El arte que detesto

Normalmente soy muy apasionado para mis cosas. Lo que me gusta, me encanta, y lo que no me gusta, lo detesto. Por lo general el arte me suele apasionar, pero también hay mucho arte que detesto.

Detesto a Klimt, y su puñetero Beso. Me gustaba (un poco) hasta que se ha convertido en símbolo de lo que más detesto del arte. Todo el mundo lo tiene en su casa. Señoras que van a la compra en chándal y apenas saben articular una frase con sentido lo ponen en su sala de estar por lo monísimo que es y porque "está de moda". Les preguntas quién es Klimt y te contestarán que cantaba en alguna edición de Operación Triunfo.

¿Alguien sabe a quién se tiró Andy Warhol para convertirse en celebridad? Su arte es caduco y dentro de cien años nadie (pero nadie, eh) se acoradará de él y de sus gilipolleces. Y ahí está. Una de las supuestas cumbres del arte del siglo XX.

Detesto a Almodóvar, Julio Medem y, sobre todo, a Kusturica.

Y detesto Sandman. ¿Por qué todo el mundo lo venera tanto? Neil Gaiman a mí me parece de un cargante...