jueves, 25 de diciembre de 2008

2008

Hace un año ya que me metí aquí a contar mis penas y alegrías del año que acababa. Y aquí estamos otra vez. Cada vez los años pasan más rápido. Pero éste, de verdad, sí que ha sido un buen año. Tal vez de los mejores.

Resulta curioso que en mi vida los años terminados en 8 (1988, 1998, 2008) hayan sido los mejores de mi existencia.

Concretamente en este 2008 me he mudado a un piso nuevo. Y estoy encantado. No podría ser mejor, la verdad. De hecho, este último post del año lo redacto en mi nuevo despacho, infinitamente más cómodo, acogedor y bonito que el que he tenido los últimos diez años.

En el aspecto profesional tampoco me puedo quejar. He rodado un producto musical de lo más interesante y he estrenado un documental del que me siento bastante satisfecho.

En lo trivial, la proporción de películas magníficas que he visto en la gran pantalla ha sido superior a lo habitual: Camino, The Dark Knight o Wall-E son buenos ejemplos.

La docencia, por contra, ya no me llena tanto como solía hacerlo. Tal vez porque cada vez el alumnado parece menos motivado y con ganas de aprender, mientras se empalagan de soberbia y engreimiento. ¿Qué le está pasando a la gente?

Y, además, cuando creé este blog allá por... pensé que sería una cosa mía para, dentro de unos años, echar la vista atrás y ponerme nostálgico. Y resulta que, sin yo pretenderlo en absoluto, por aquí se pasa todo tipo de gente, en ocasiones con cosas buenas que contar (lasinmotivos, tengo mucha curiosidad por saber quién eres, tus palabras han sido de lo más reconfortantes) y algún que otro reproche más que merecido (sí, soy pedante, aún no he encontrado la cura, pero estoy en ello).

Gracias a todos.

Y ahora, a por el 2009.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Trabajo, trabajo, trabajo

Todos los que me conocen dicen que soy un adicto al trabajo. ¿Y cuál es la cura para eso? El problema es que, tengo que reconocerlo, mi trabajo me gusta. Y mucho. Si tuviera que conducir un taxi 14 horas diarias seguramente no sufriría de tal trastorno.

Pero claro, ahora mismo ando con la enésima temporada de la serie infantil que, la verdad, me gusta mucho cómo está quedando.

Ando recogiendo los laureles del estreno del documental. Ha gustado mucho más de lo que yo esperaba. El otro día estuvimos en la presentación del DVD con tanta pompa y circunstancia que no sabía qué pintaba yo allí. Estaba hasta la Duquesa de Alba. Y yo allí en medio, con cara de pánfilo sin saber si a esta gente se le habla de tú o de usted. Pero, ¿saben qué? Luego nos fuimos a cenar con toda esta peña y me sentaron frente a Espartaco. Me pareció un hombre de lo más entrañable y divertido. Durante dos horas no paré de reír con sus anécdotas y comentarios. Una grata sorpresa.

Y el DVD ha quedado bastante bien. Hasta le han metido extras. Que supongo que a nosotros, los responsables, es lo que más nos gusta ver del disco porque el documental ya me lo he visto hasta cogerle asco.

Los dos largometrajes en los que ando enfrascado andan muy dispares. Uno (el de animación) va bastante bien. El otro, simplemente, no va. Se ha quedado más parado que los 4 millones de españoles que la crisis ha mandado al INEM.

Que ésa es otra.

La crisis. La puñetera crisis que me suena más a espectáculo mediático que a un problema real. Hay que tener poca ética para andar vendiendo todo tipo de motos con la crisis como reclamo (“¿Quién dijo crisis?”, “Menú Crisis”...). He llegado a contar hasta veinte reclamos publicitarios que usan la palabra crisis.

Señores, la crisis es algo mucho más serio que eso. Hay gente que tiene familia y que no sabe de dónde sacar para mantenerla. Los autónomos, que no tienen derecho a paro, se están suicidando (sí, de eso no hablan en las noticias, pero es cierto). Y yo, que aún no la he sufrido (por suerte no me falta el trabajo) la veo desde la barrera con pavor. Porque el día que me llegue, teniendo dos hipotecas que pagar, voy directo al pavimento desde la ventana de mi salón nuevo.

Así que seguiré siendo un adicto al trabajo. Y ojala ese mal me dure muchos años.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Érase una vez un flashback

El otro día estaba viendo por enésima vez la tercera temporada de “24” y pensaba, ¿qué generación es ésta que puede ver en televisión series de empaque y factura mejores que las producciones cinematográficas? No lo digo yo, son muchos los que piensan que las series están superando al cine. Y en muchos casos, es así. La calidad en cuanto a guión, producción y realización de productos televisivos como “Perdidos” o “Carnivale” deja en bragas a muchos estrenos en gran pantalla.

Sobre todo por la proporción de buenos productos. En cine se estrenan muchas películas, ¿cuántas, de verdad, valen la pena? Un porcentaje ínfimo.

Sin embargo, de lo que llega a la pequeña pantalla cada vez el porcentaje de acierto es mayor: “Mujeres desesperadas”, “Kingdom”, “Aquí no hay quien viva”, “Weeds”, “The Office” (ambas), “Little Britain”...

Hubo una generación que no lo tuvo tan bien cuando se ponía ante el televisor.

Y ahora, miremos atrás y pensemos en las series que triunfaron en décadas pasadas. Y pensemos en las buenas, eh:

· “El coche fantástico”. La idea era buena. La ejecución... lamentable. Todo era más falso que un billete de 500 euros (yo sólo los he visto de mentira) y, además, ¿quién narices peinada a David Hasselhoff?



· “El Equipo A”. Se han hecho ya tantos chistes y parodias que no vale ni la pena comentar nada al respecto.




· “El gran héroe americano”. Hace poco intenté volver a verla. Y no pasé del minuto 15. Y lo intenté con ganas, que conste.



· “V”. Empezaba bien. A partir de la mitad se desinflaba... y el final era puro esperpento digno de Los Morancos morados de anfetas.



· “Los vigilantes de la playa”. Homenaje al mal gusto que nunca entendí muy bien por qué gustaba tanto a la gente.



· “Verano azul”. Venga, en serio, ¿la habéis vuelto a ver? ¿Y no sentís vergüenza ajena? ¿Y propia por, encima, ver este subproducto lamentable con nostalgia?



· “Fama”. Terrible, terrible, terrible.


· “Los ángeles de Charlie”. ¿Cómo se ha colado esto aquí?

No siempre “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Mi recuerdo más lejano

Es curioso, pero el recuerdo más lejano de mi infancia en realidad es otro recuerdo.

Recuerdo recordar que me levantaba en mi cunita donde dormía, junto a la cama de mis padres, y me ponía de pie en ella, con las manos apoyadas en los barrotes. Mi madre entraba y abría la ventana del cuarto, dejando entrar la luz.

¿Qué edad tendría yo entonces? ¿Dos años? Pero yo no recuerdo ése momento, sino uno posterior de mí mismo, mayor, recordando aquel hecho.

Por tanto, ¿puedo considerar éste el recuerdo más lejano?

Porque si no, entonces, el recuerdo más lejano es el de estar con cinco o seis años paseando unos perros pertenecientes a mi padrino en Torremolinos.

¿O tal vez esto lo recuerdo porque también lo recordé posteriormente?

Jo, cómo me he levantado hoy.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Síndrome de Peter Pan


La gente de mi generación, especialmente los hombres, sufrimos por lo general un tremendo Síndrome de Peter Pan. Intentamos aferrarnos como podemos, con uñas y dientes, a una adolescencia que ya se perdió en el más oscuro pozo de los recuerdos y, aún así, jugamos a que aún no hemos llegado a la mayoría de edad.

Nos vestimos, hablamos y nos comportamos como adolescentes. Pero claro, como adolescentes de aquellos años 80/90 en los que nosotros éramos adolescentes. El resultado, por tanto, no puede ser más patético.

Lo siento, treintañeros, no tenemos 18 años. Ni los aparentamos (no sé qué es peor).

Es hora de salir de casa de los papis, dejar de estudiar (si a estas alturas no has aprendido, ya es tarde), empezar a hacer la declaración de Hacienda, pagar una hipoteca, buscarse una pareja estable (ojo, no hablo de casarse, eh, que no van por ahí los tiros), tener hijos (vale, esto es opcional... pero por poco tiempo, que lo que ahora es una opción pronto se volverá una obligación, que a los 50 no vale el "ahora me apetece tener familia numerosa"), hacerse chequeos médicos más a menudo que "nunca" y vigilar esa tripa que empieza a decir "aquí estoy yo... y vengo para quedarme" (si eres mujer, cambia "tripa" por "culo").
Pero claro, adquirir responsabilidades es un coñazo. ¡Crecer es una mierda! ¡Es mejor ser joven para siempre!
Pues lo siento, pero sólo hay una manera de ser joven para siempre. Y es a la manera de James Dean, Heath Ledger o Kurt Cobain.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Qué cosas

video

Ortega Cano a la salida del estreno del documental.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

7 ventajas

Hace unos años todo el mundo quería ser guionista. Será que ahora los productos son tan malos que la gente se piensa que se hacen sin guión, porque últimamente nadie quiere ser guionista. Pero nadie, oye. Prefieren dedicarse a cualquier otra cosa. Hasta quien sabe en qué consiste este trabajo (que los hay, oye... yo no me incluyo, pero haberlos, haylos) prefiere perder su tiempo en otras tareas.

Pues mira, porque me gusta la competencia y porque creo que esta profesión merece que le demos una oportunidad, os ofrezco una lista de ventajas que he encontrado a esto de dedicarse a la realización de guiones para cine, televisión, publicidad y actos varios como la presentación online multimedia del último sabor del turrón de moda.

Ventaja 1: conocerás a gente famosa.
Vale, los conocerás. Pero sólo eso. No he dicho que vayan a hablarte, o a saludarte, ni siquiera a mirarte. Pero oye, si tienes suerte te dejan colarte en los platós donde se ruedan las cosas que has escrito y, desde una distancia prudencial, poder ver a las estrellas que las llevan a cabo.

Ventaja 2: trabajarás en lo que te gusta.
¿O acaso no te encanta pasar a limpio sin faltas de ortografía las lamentables ideas que los productores te dictan, calcadas del último éxito de moda, y que no gusta ni a ellos pero están convencidos de que va a ser un éxito indecente?

Ventaja 3: ligarás más.
Claro. Tú prueba a decir a esa persona que te gusta que te dedicas a escribir guiones. Después del "¿y eso qué es?" y del "no, pero en serio, ¿a qué te dedicas?" verás que ya no te mira de la misma manera. Prometido.

Ventaja 4: serás más sabio.
Porque conocerás términos inútiles como flash-forward, anagnórisis o catarsis. Nunca sabrás muy bien qué hacer con ellos, pero oye, esa sapiencia que te llevas.

Ventaja 5: no tendrás que aguantar las reuniones familiares coñazo.
Porque no te invitarán. Tu familia se avergonzará de ti (no como tu hermano, con una carrera como dios manda, o tu hermana, que dio un buen braguetazo). Para mí, la mejor ventaja de todas. Ni Navidades, ni comuniones, ni bodas, ni bautizos... ¿puede haber algo mejor?

Ventaja 6: los actores y actrices querrán acostarse contigo para que les consigas un papel.
Y lo mejor, cuando se den cuenta de cuán inútil ha sido lo que han hecho, a ti ya "que te quiten lo bailao".

Ventaja 7: el mundo se vuelve del revés.
Siempre te han dicho que "no se copia". Al guionista siempre le pedirán justo lo contrario. Cuanto peor lo hagas, más te pagarán. Los trabajos más satisfactorios son aquellos por los que no cobras (cortometrajes, guiones que nunca salen del cajón...). El más inútil es siempre el que tiene más poder de decisión... y así, hay que desaprender todo lo aprendido.

Ventaja 8: te pagarán mucho.
Bueno, esto es mentira. Pero es que, la verdad, ya no se me ocurren más.

martes, 18 de noviembre de 2008

El valor de las ideas

La idea lo es todo. Una idea es lo que puede hacer fracasar, perecer o triunfar un proyecto. Hace falta una idea clara, concreta, abarcable y, sobre todo, adecuada, para cada proyecto. Si no tienes esa idea, ese concepto que lo unifique todo y que te sirva de brújula, darás tumbos de un lado para otro con el proyecto, zozobrará y se acabará hundiendo.

Pero si encuentras una idea, un concepto, un pensamiento que unifique y englobe todo el proyecto, no te despegues. Sigue esa idea de principio a fin y no te salgas nunca de la línea, del camino que te marque. Insisto, esa idea ha de ser la brújula que te marque el camino. No te desvíes. No quieras tomar atajos. A veces la senda que te marca tu brújula es compleja y resulta tentador abandonarla por un momento para seguir caminos más fáciles. Error.

Encontrar esa idea es difícil. Puede ser lo más complicado del proyecto. Pero ha de ser una de las tareas en la que más nos esforcemos, debe ser una prioridad básica en el proceso.

Sea un documental, un cortometraje o largometraje, un spot, un video musical, ¡lo que sea! Ya sea en la fase de escritura del guión o a la hora de abarcar la ingente tarea de la realización. En ambos casos, la pregunta básica y primera siempre ha de ser, ¿cuál es la idea que lo unifica todo? ¿Cuál es el concepto en que me voy a basar para hacer que todo tenga sentido?

Una vez hayas respondido satisfactoriamente a la pregunta, verás que todo lo demás se hace solo.

El último guión de largometraje que escribí se basaba en "Así hablaba Zarathustra". Todos los conceptos, metáforas, idas y venidas del personaje principal, conflictos, filosofía, ¡todo! Estaba basado en este libro. Cada vez que tenía que dar un paso adelante, en cualquier sentido, abría ese libro y encontraba en él las respuestas.

El último proyecto que he dirigido tenía como base los cuentos de Alicia de Lewis Carrol.

El año pasado dirigí un documental sobre las "artes alternativas" en los años 30. En aquella época una de esas artes que estaba naciendo era el cómic. Pues ahí encontré la respuesta. Ésa fue la idea: el cómic. Desde la estética a la propia narratividad, todo estaba basado en el lenguaje, estética y narrativa del noveno arte.

Si encuentro la idea, lo he encontrado todo.

domingo, 16 de noviembre de 2008

De estreno

A principios de verano trabajé dirigiendo las galas de un festival de cine y esta semana he estado haciendo lo mismo en otro festival. Ya ven qué variado es mi trabajo.

Apretado en un zulo de medio metro cuadrado (vale, es una exageración, sería por lo menos un metro cuadrado) donde nos apilábamos entre cinco y cien personas, he pasado la semana escribiendo guiones, escaletas y ensayando todas y cada una de las galas de este Festival. Y cada vez que termino una cosa de éstas me digo: "ni una más". ¿Nos apostamos algo a que dentro de diez entradas en el blog estoy soltando otra vez el mismo rollo sobre el siguiente Festival de Cine en el que me enmarrone?

Lo mejor. Está claro. El estreno del documental dentro de la programación del propio Festival. Durante la gestación del mismo he ido dejando aquí algunas reseñas sobre cómo fue el rodaje, la postproducción, mi miedo a no llegar a tiempo... y ya está. Se acabó. Ya está estrenado.

Ha sido un estreno curioso. Por allí se acercaron hasta toreros famosos (ya ves qué cosas), lo que hizo que el acto se llenara de prensa de todo tipo (había hasta prensa del corazón... ¡cubriendo el estreno de un documental andaluz!). Y allí estaba yo, posando junto a Ortega Cano o Curro Romero. Todavía miro las fotos y no doy crédito.

Cosas extrañas aparte, la reacción general fue bastante positiva y las críticas (todavía) son bastante generosas, y eso que la proyección fue... cómo decirlo... bueno, mejor no lo digo, que yo no sé quién va a leer esto.

El sonido estaba demasiado bajo y la imagen, al no proyectarse en formato digital, dejaba bastante que desear, así que no se puede decir que yo disfrutara de la proyección.

Pero todo se me olvidó cuando la cosa terminó y pude comprobar que el público presente sí que (aparentemente) había disfrutado.

Ese tipo de cosas (en serio) pasa pocas veces. Me dedico a esto y de cuando en cuando me tengo que poner ante un público a soltar un rollo previo a la proyección de alguna mamarrachada mía tras la cual la gente trata de esquivarme para no tener que recordar cómo se mueven los músculos de la cara para esbozar una sonrisa.

Sin embargo, las reacciones de este último estreno juraría que fueron sinceras.

Lo próximo será su emisión en televisión y su salida en formato DVD.

Ah, y lo han seleccionado para proyectarse en Argentina... viaje que, con todos los gastos pagados, hará el productor. A mí me deja aquí.

En fin, si lo proyectan en algún pueblo de la serranía de Cuenca lo mismo me deja ir. Que tampoco quiero yo abusar, oye.

domingo, 26 de octubre de 2008

Camino

Joder, si hasta me canso a mí mismo. Cada vez que voy al cine a ver una película luego vengo aquí y vomito mi comentario/crítica/ paja mental sobre lo que me ha parecido. ¿A quién le importará? A mí no, desde luego.

Así que, vale, he ido a ver "Camino" y me ha parecido una pasada. Punto.

Sí, la tentación de eplicar por qué es grande. Pero no lo voy a hacer. No quiero aburrirme a mí mismo.

viernes, 10 de octubre de 2008

Mitomanía

Hace muchos años a mí también me gustaba pedir autógrafos a los famosos que de una u otra manera me cruzaba. Con los años, la cosa ha perdido el interés. Evidentemente, trabajando en televisión conoces a una cantidad ingente de esos seres conocidos como "gente famosa". Uno de los puntos de inflexión en todo esto fue cuando estaba con un amigo paseando y, de pronto, una plebe de muchachas adolescentes se acercó en tropel para pedirle que firmara en sus carpetas. Entonces me di cuenta de que mi amigo era algo más, era un "famoso". Y yo ni me había dado cuenta y lo trataba como siempre.

Como digo, he conocido a muchos. Y como es algo que también me preguntan mucho "¿Y cómo es tal o cual personaje? ¿Es verdad que...?" pues voy a ver cuánto da de sí mi memoria repasando a algunos de los que he conocido y lo que me han parecido.
Félix Gómez, Paco León o Álex Odogherty no sé si contarlos, porque fueron algo más que conocidos, gente con la que durante un tiempo me llevé muy bien pero que acabaron yéndose a Madrid y les perdí la pista. Un encanto. Una pena que los que se dedican a esto se acaban yendo (casi todos) y al final se les acaba perdiendo la pista.

El dúo Amaral me sorprendió mucho por su simpatía, igual que algunos artistas que pensaba me iban a caer mal y acabaron siendo un encanto como Nuria Fergó, Merche, David Bisbal o Ismael Beiro. Éste especialmente es una de las personas con el corazón más grande que yo haya conocido.

Las modelos Eva González y Laura Sánchez, con las que he tenido la oportunidad de trabajar en alguna ocasión, no hacen honor a lo de "guapas y tontas". Muy al contrario, son tan inteligentes, sensatas y encantadoras como bellezones.

En cuanto a estrellas de fuera, especialmente notables fueron mis encuentros con los músicos Patrick Doyle o el ya fallecido Michael Kamen. Harry Gregson Williams también fue una grata sorpresa, un señor muy educado y encantador. Lo mismo me sucedió con Dario Marianelli o Wojciech Kilar. En el polo opuesto, Hans Zimmer, que va de simpatico pero resulta de lo más pedante y altivo.

Una experiencia extraña fue la de Tim Burton, con el que me he cruzado en dos ocasiones. Resulta que nunca tuve la impresión de estar o hablar con una persona de verdad. Todo en él es pura fachada. Su imagen, ademanes y lenguaje, todo, es parte de una elaborada estrategia de imagen. No me extrañaría que en su casa no vista de negro y se peine con la raya en medio. Me dio la sensación de un hombre demasiado esclavo de la imagen que proyecta. Eos sí, también es un hombre agradable con el que da gusto estar.

Esto de las estrellas es tremendamente curioso. Y con un ejemplo termino este rollo: Mecano. Cuando era adolescente eran los artistas que más admiraba. Gastaba todo mi dinero en sus discos, si salían en una revista mataba por conseguirla, grababa cualquier aparición en televisión. Mi sueño era poder llegar a conocerlos, o estar a menos de un metro de ellos.

Pues bien, hace un par de años estaba trabajando en una gala de televisión donde actuaba Ana Torroja. Charlé con ella un rato explicándole cómo iba la cosa, le llevé un vaso de agua, repasé con ella el guión, la avisé para que saliera al escenario y cuando terminó nos despedimos con dos besos. Y, entonces, me dí cuenta "¡Coño, ésa era Ana Torroja!". Para mi era una más dentro de la estructura de aquel programa de televisión, igual que me crucé aquella noche con Diana Navarro, los Estopa o Paz Padilla (otro encanto de mujer, por cierto). Quince años antes hubiese tenido un ataque al corazón sólo con verla por el pasillo. Aquella noche no pensé en nada de eso hasta que no me había despedido ya de ella.

Y, por cierto, que no es precisamente de las mujeres más simpáticas con las que me he cruzado.
Ahora mismo, sin ser mitómano como ya digo, sí que hay un par de personajes que me encantaría conocer con la misma intensidad con la que deseaba conocer a los Mecano con 14 años: Danny Elfman y Marc Forster. Si tengo que reconocer que idolatro a alguien, es a estos dos tipos, genios absolutos cada uno en lo suyo. Bueno, Elfman lleva diez años con el norte algo perdido pero no por eso deja de ser el compositor de "Pesadilla antes de Navidad".

jueves, 2 de octubre de 2008

Diario de un okupa

Estoy viviendo de okupa en casa de unos amigos. Las razones, que no vienen a cuento ahora, no justifican la invasión/intrusión en la vida privada de una pareja que tenía su vida amoldada a un estilo y, gracias a mi llegada, ha tenido que ser reinventada.
Estoy viviendo la época más surrealista que recuerdo, ya que esto ni siquiera se puede considerar "compartir piso". El piso es de ellos, yo ni pago una parte ni nada, sólo lo habito: uso una cama, vacío su nevera, me conecto a su red eléctrica, cambio el canal de su televisor... Ahora mismo escribo en mi ordenador, pero usando su electricidad, su conexión a internet, su mesa, su silla y la luz que entra por su ventana.
Vamos, lo que se dice una ocupacíón en toda regla, que ni la de Irak, vamos.Y así voy a continuar varias semanas más.
Cuando no estoy gorroneando, me voy al cine. Como hoy, que me ha dado por usar sus entradas (es que tienen unas invitaciones para ir gratis al cine, ya ves qué bien) para ver "El niño con el pijama de rayas". Sí, ésa de los nazis y los niños que dan penita... vamos, lo de siempre.
Me sorprende una barbaridad que el libro haya tenido tanto éxito, no porque no sea nada nuevo, sino porque, además, está contado como siempre. Nada a destacar. La vida contada a través de los ojos de un niño llegó a su cénit con "El guardián entre el centeno" aunque el mundo visto a través de los ojos de Jim Hawkins en "La isla del tesoro" también llegó a altas cotas. Y este panfleto de tesis de guardería no les llega ni a... El caso es que esta chorrada peregrina ha hecho millonario a su autor. Qué cosas.
Y el deja vú es total si encima la música la hace el morcillero (por lo que se repite) James Horner. Joder, es que a veces creía que estaba viendo "Una mente maravillosa", ¿cómo le siguen pagando a este hombre por fotocopiar las partituras que hizo en el 89 y seguir pasándolas por nuevas? Es que hasta las puñeteras cuatro notas que le robó a Prokofiev de "Alexander Nevski" vuelven a sonar en la escenita del entierro.
Y eso que ha sido gratis, que si encima me llegan a cobrar por verla...

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Un caballero oscuro

En nuestros tiempos hay una cosa evidente, y es que los héroes del cómic son a la sociedad contemporánea lo que los héroes mitológicos a la antigua sociedad griega o romana. Son exactamente lo mismo, grandes héroes con grandes poderes cuyas historias se cuentan una y otra vez, a veces con matices diferentes pero manteniendo la esencia.

Lo que para los griegos suponía Hércules, o Aquiles, o Ulises, hoy son Batman, Spider-man o The Hulk. Su simbología permanece intacta y ambos tipos de héroes mitológicos poseen las mismas funciones de cara a la sociedad.

Y si Esquilo u Homero son los Spielberg o Raimi contemporáneos, el otro día, viendo por tercera vez “The Dark Knight” me preguntaba, ¿qué equivalente encontraría con Christopher Nolan?

Dudo que Nolan hubiese ganado ninguna Dionisíaca de la misma manera que dudo que le den ningún Oscar (su equivalente contemporáneo). Nolan es, como Sófocles, de los que deslumbra al público, peo a diferencia de aquél, no suele obtener galardones que premien su tarea.

La comparación de Nolan con Sófocles no es casual. Si el dramaturgo de Colono es considerado uno de los grandes contadores de tragedias de todos los tiempos, Nolan ha demostrado no quedarse atrás. ¿Esta comparación irrita? Vale, con Nolan falta el examen del tiempo, pero en cuanto a la prolijidad ambos andan parejos. Aunque Sófocles fue muy prolífico, apenas nos han llegado obras suyas (no llegan a la docena) y sólo por ellas lo idolatramos (me incluyo, eh, que conste, que “Edipo Rey” sigue siendo insuperable). Pero hasta haber llegado a su propio “Edipo Rey” con ese héroe mitológico llamado Batman, Nolan ya había demostrado su capacidad para la tragedia en obras como “Memento”, “Insomnia” o “The Prestige”.

Al haber encontrado su propio Edipo en Batman, Nolan ha convertido al caballero oscuro en uno de los grandes trágicos de todos los tiempos. Y no lo digo yo, lo dicen los críticos, el público... ya veremos lo que dicen los premios de la temporada.

Así, si “Batman Begins” es tan soberbia aunque imperfecta como “Edipo en Colono”, “The Dark Knight” es un digno equivalente contemporáneo de “Edipo Rey”.

Falta, lo sé, el examen del tiempo.

Y para eso, sólo podemos sentarnos a esperar.

martes, 2 de septiembre de 2008

¿Dónde has ido de vacaciones?

¡A ninguna parte! Joder qué pesados. Como si no hubiese otra pregunta que hacer el 1 de septiembre. Todo el mundo preguntando la misma monserga, ¡ni que trabajase en una droguería!

Pues no, no he estado de vacaciones. Me he pasado medio verano rodando y el otro medio montanddo. Por suerte o por desgracia, cuando eres realizador y guionista free lance sólo puedes hacer una cosa: trabajar. Porque lo mismo el mes que viene me tengo que tomar unas vacaciones forzosas y entonces tendré que comer (porque tengo la mala costumbre de comer tres veces al día, ¡y a veces hasta cuatro!) con lo ahorrado en los meses en que no me he ido a Matalascañas.

Que ésa es otra.

¿Y a dónde coño voy en verano? Las playas son un asco, en todos los sitios donde se supone que la gente “escapa” en vacaciones hay un colapso total de “huidos”. Al final acabas yendo a la playa para compartir sombrilla con tu jefe. ¿Pues no es mejor unas vacaciones en tu ciudad, en los sitios de siempre, solo que sin la preocupación de tener que recorrerlos sin prisas ni presiones? Levantándote a las tantas, comiendo cuando tienes hambre y visitando el centro porque, ¡increíble! hasta se puede aparcar allí.

Además, para mí el rodaje de este verano ha sido casi como unas vacaciones. Vale, me tenía que levantar a las 7, pero más o menos es la hora a la que te tienes que levantar en Chipiona si quieres coger sitio para tu sombrilla.

Por lo demás, ha sido un gustazo de rodaje, rodeado de gente de lo más profesional y eficiente (quitando alguna oveja negra, que siempre tiene que haberla para darle algo de vida a estos encuentros-convivencias a los que llamamos rodajes).

Lo que he dirigido, que hasta ahora lo llamaba erróneamente video clip (más bien es un cortometraje musical... ¡de 25 minutos de duración!), prácticamente se ha hecho solo. Si tienes la suerte de contar con un director de fotografía genial, un director de arte inspirado y una jefa de vestuario en estado de gracia, ¿qué pintaba yo allí? Nada, simplemente me ponía ante el monitor y me dedicaba a disfrutar de lo que estos genios me servían.

Vale, yo algo he hecho, decirles a todos lo que tenían que hacer y cómo hacerlo. Pero, una vez asignadas las tareas, (casi) todos las han llevado a cabo tan bien, que en efecto siento que he pasado un mes de vacaciones en lugar de trabajando. Espero que esto no lo lean los que me pagan.

Y, además, he vuelto para encontrarme que el largometraje de animación en el que estamos trabajando ya tiene hasta cartel y todo. Y fecha de estreno, aunque apostaría mi oreja izquierda a que esa fecha es tan plausible como la que dio aquel diseñador para que la MIR cayese sobre París.

Y, además, este verano he visto “Wall-e” y “The Dark Knight”. ¿Qué más puedo pedir al verano? ¿Vacaciones? ¿Y eso qué es?

miércoles, 23 de julio de 2008

El giro final

Cuando eres un joven guionista (entre 9 y 90 años; se pueden empezar a escribir guiones a los 80) te obsesiona el giro final de tu guión. ¿Con qué voy a sorprender al final al espectador-lector? Es tu mayor preocupación. Da igual todo lo que pase en tu historia, lo que te obsesiona son esos últimos dos minutos en los que, cual mago que saca del pañuelo una manada de conejos, “en realidad” todo era...

Sí, en realidad el protagonista estaba muerto desde el principio. En realidad su mejor amigo es el asesino. En realidad esa persona no existe, está en la imaginación de otra. En realidad...

Sí, el “en realidad” se convierte en tu dogma, tu púlpito y tu credo. Y todo lo que ha llevado hasta ahí, no importa.

En realidad, es que eres un guionista principiante que babea demasiado con las películas de Shyamalan y te queda mucho por aprender.

¡El final importa una mierda! Las películas no son una masturbación aburrida en el cuarto de baño del cine. ¡Lo que importa no es buscar como sea los últimos segundos de placer, el proceso entero debe ser un gustazo! Si mimas, cuidas, acaricias (eh, que ya he dejado el símil sexual) cada segundo de la historia, no importará que “al final todo era una alucinación”. Y, al contrario, si el resto ha sido una bazofia absoluta por más violento que sea el orgasmo (sí, he vuelto al símil) producirá más dolor que placer (si has sido adolescente, ya sabes de lo que hablo).

Hace poco vi un cortometraje al que le pasaba justo esto. Todo el tiempo te “vendían” de manera soporífera y aburrida (y mal interpretada, y mal ejecutada, etc) que a una chica joven la maltrataba su pareja. Pues bien, al final resulta que “en realidad” sólo se había caído de una silla. ¡Nadie pegaba a la chica! “En realidad” es a su madre a quien pegaba la enfermera que la cuidaba. ¡Alah, qué sorpresón! Pero dudo que nadie lo viese. A los cinco minutos de proyección el que no estaba fuera de la sala estaba dormido.

martes, 22 de julio de 2008

The Dark Knight

Esta semana se ha estrenado en Estados Unidos The Dark Knight, lo que dentro de unos años será recordado en plan “¿dónde estaba yo cuando se estrenó esta película?”. Pues yo estaba aquí, preparando un video clip musical que ruedo la próxima semana, acabando mi documental, a punto de pillarnos vacaciones en la serie, reescribiendo (por enésima vez) el guión del largometraje que nos subvencionaron el año pasado... en fin, bastante ocupado. Pero por más liado que esté, eso no merma las tremendas ganas que tengo de ver esta puñetera película.

Sólo unos datos: es ya el estreno más taquillero de la historia (vale, ¿y qué?); en la imdb la han votado como (flipa) “la mejor película de la historia” (vale, vale, ¿y qué?); en Rotten Tomatoes llegó a lograr un 100% de críticas positivas, ahora anda por el 94% (que sí, ¿y qué?)... y, lo más importante de todo, tiene muy buena pinta.

Otra que igualmente pinta bastante bien es Watchmen. También basada en un tebeo. Qué cosas.

La fuente de los tebeos para hacer películas ha superado ya a las novelas y obras teatrales. Y me alegro, porque desde hace mucho años ya para leer buena literatura tengo que irme a cadáveres como Kafka y no hay manera de encontrar literatura interesante fuera de la sección de cómics: Alex Robinson, Dave McKean, Brian Bendis... y hablando de éste, también se acerca el estreno de Torso, la última de Fincher. La espero con aún más ganas que The Dark Knight, porque el cómic me encanta, pero es que Fincher es de mis favoritos (ya, ya, ¿y de quién no?).

Ah, y en algún momento del siglo, Cameron estrenará su mega proyecto Battle Angel, basado en mi manga favorito de Yukito Kishiro. Lleva ya diez años preparando la dichosa película.

Menos mal que los cómics ya no son cosas de niños.

domingo, 20 de julio de 2008

La pescadilla que se muerde la cola

Me hallo inmerso estos días en el rodaje de un video clip musical. El año pasado hice un documental que incluía siete clips musicales. Y, como todo, hacer un vídeo musical no se parece en nada a lo que uno podría pensar a priori. Si has hecho alguno, ya sabes de lo que hablo, ¿verdad?

La industria musical está que da pena, la pobre. No ha sabido reciclarse (como el cine, con el invento del DVD, al que van a jubilar dentro de poquito, el pobre). Por ello, cada vez invierten menos en la producción musical y eso se nota en que los productos son cada vez más penosos. Y esto hace que el público cada vez vea más absurdo gastarse dinero en un disco, ya que están cada vez peor porque la gente cada vez los compra menos. Esto se llama “la pescadilla que se muerde la cola”. Menos ventas igual a peores productos que son igual a menos ventas.

Por ello, los presupuestos de los vídeos musicales son cada vez más ínfimos. Se ruedan en tiempo récord con medios limitados en formatos horribles con la mitad de personal que sería necesaria. Por ello, si ponéis la tele alguna vez y veis que último vídeo de los Makarines es penoso... vale, mal ejemplo.

Por mi parte, intento que esa pescadilla no me muerda la cola a mí (¿?). Todo el equipo está mentalizado en hacer que el vídeo musical que vamos a rodar la semana que viene sea, cuanto menos, un producto digno. Es lo menos que podemos hacer por una industria, la musical, que tantas alegrías nos da y que está que o levanta cabeza, la pobre. Vale que en parte ella misma tiene la culpa por no saber reaccionar, pero aún así creo que no se merece la paliza que últimamente está recibiendo.

Y lo sé de primera mano, porque conozco a mucha gente que antes vivía de la música y ahora lo está pasando realmente mal. Gente que tampoco tiene en su mano cambiar el sistema empresarial actual, que es el que realmente ha condenado a la industria. Son compositores, arreglistas, instrumentistas... gente que no puede llegar a las multinacionales y decirles que son unos cabrones por enriquecerse a costa de ellos y desviar el debate de donde realmente está el problema: el sistema es obsoleto.

Vamos, poder, pueden hacerlo. Aunque con ello lo único que consigan sea quitarse un peso de encima.

martes, 15 de julio de 2008

Qué mal me cae Quentin Tarantino

Pero qué talento tiene. Hace algún tiempo escribí sobre “Planet Terror” y por qué no entiendo que Robert Rodriguez siga trabajando haciendo películas. El caso de Tarantino es bien distinto. Aunque es un tipo bastante desagradable (sobre todo ahora que se ha puesto muy gordo), arrogante, pedante, creído, insoportable, hay que reconocerle su mérito.

Cuando allá por los 90 llegó como un vendaval y cambió para siempre el cine, muchos pensaron (me incluyo) que sería una moda pasajera. Y lo fue. La moda Tarantino nunca volvió. Al menos, nunca con tanta fuerza como en aquel loco año 95 cuando todo el mundo quería ser Tarantino.

Su última película que se debía haber estrenado con la de Rodríguez en programa doble (aunque nunca fue así) se titula “Death Proof”. Y me sorprendió mucho ver que la película recupera al Tarantino de aquella época, que yo creí se había perdido entre mamarrachadas como “Kill Bill” o capítulos de series que a nadie interesan.

Todos los elementos que entonces lo encumbraron vuelven a deslumbrar, sorprendentemente, en esta película condenada a ser olvidada por ir del brazo del incompetente de Rodríguez, que es un pesado y debería dejar ya a Tarantino hacer sus cosas solito. Diálogos brillantes, interpretaciones soberbias, un sentido del ritmo brutal, claros homenajes al cine de los 70 y 80 (homenajes de verdad, no lo de “Planet Terror”).

De verdad que esperaba una tontería pretenciosa y con aires de superioridad. Y en lugar de eso me encontré con una entretenida maravilla pretenciosa y con aires de superioridad. Así es Tarantino, el artista.

Ahora, Quentin, la persona, cada vez que lo veo en una entrevista o un making of me da ganas de abofetearlo.

Pero como nunca voy a ser su amigo, perfecto.

lunes, 23 de junio de 2008

Muere George Carlin

Un gran cómico que dejó para la posteridad grandes piezas como ésta. Absolutamente genial (si entiendes inglés, claro):

martes, 17 de junio de 2008

Una nueva serie

Por fin hemos estrenado nueva serie en televisión. Es un proyecto que, a pesar de estar dirigido al público infantil, ha quedado bastante bien en conjunto. Dirigido con buen gusto y mucho ritmo, con una banda sonora muy espectacular y una animación más que digna, esta serie es de los pocos productos de los que uno se puede sentir orgulloso. Trabajé en sus guiones el año pasado y ahora andamos escribiendo una nueva temporada. Lo dicho, al final el futuro está en la animación. Yo, tan contento.

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Cabecera de la serie

sábado, 14 de junio de 2008

¿Qué le ha pasado a David Mamet?

Mientras trato de sacar adelante una obra de teatro que pienso que debe ser muy mala por el mero de hecho de haberla escrito yo, me doy cuenta de que Dios no existe.

Me estoy leyendo el último libro de David Mamet y no salgo de mi asombro. Está escrito sin alma y sin humanidad. Dice lo de siempre, hasta ahí vale (es Mamet, ¿qué va a decir si no?) pero lo dice sin la gracia de antaño. ¿Qué ha pasado?

Yo siempre he pensado que mientras haya autores capaces de crear obras como “Oleanna” o “Glengarry Glenn Ross”, ¿qué sentido tiene que yo escriba nada? ¿Para qué, si jamás podré alcanzar ni un ápice de tanta genialidad? Si hay otros que lo hacen tan bien, ¿para qué nos molestamos otros en crear mediocridad?

Pero leyendo el último libro de Mamet, no sé, pero creo que he encontrado, por fin, la respuesta.

Tal vez los mediocres estemos para sustituir a los genios que ya no lo son.

martes, 3 de junio de 2008

Vacaciones

Me he pasado diez días encarcelado en un hotel de cuatro estrellas. Sé que suena contradictorio, pero es del todo cierto. En los últimos años he pasado mucho, muchísimo tiempo en este tipo de hoteles. Y la mayor parte del tiempo los recuerdo conmigo pegado a la pantalla del ordenador a las tantas de la madrugada tratando de solucionar algún marrón para el día siguiente, en que acudiré a tratar de salvar algún tipo de gala.

Sí, para mí los hoteles son sinónimo de galas. Durante mucho tiempo iba de ciudad en ciudad para llevar a cabo galas de primavera en Canal Sur. La semana pasada me encargaba de las galas de un festival de cine.

Cada día tenía lugar una gala, y yo tenía asignada la tarea de escribir y dirigirlas todas. ¡Todas! Siete en total.

Y, tras una semana semejante, he vuelto a casa para encontrarme más y más trabajo. Nada más llegar me han llamado para escribir el guión de un spot publicitario. Y lo tengo que tener entregado mañana. Ya ven que para un guionista el tiempo es algo bastante relativo. ¿Se puede escribir un guión en una noche? Muchos dirán que es imposible. Yo mismo lo digo.

Pues ya verán como mañana el guión está entregado.

Muchos me preguntan por qué no me tomo vacaciones. ¡Pero si ya lo hago! Hoy mismo, de 3 a 5 de la tarde me he tomado unas merecidas vacaciones.

Y lo mismo mañana me las vuelvo a tomar.

Es que, si me quejase, sería por puro vicio.

domingo, 1 de junio de 2008

Menú del día

Curioso esto de la televisión. Hacía meses (muchos meses) que ya había olvidado por completo ese proyecto de romanos en el que anduve metido un tiempo.

En este tiempo he estado involucrado en proyectos mucho (muchísimo) más interesantes. Pero ahora, de pronto, todo el mundo habla de los puñeteros romanos.

No pasa el día en que no me encuentre con alguien y me hable de un tema que yo ya tenía borrado del disco duro. Así son estas cosas; ahora se emite, ahora existe para todo el mundo. Y, cuando intento hablar de proyectos actuales en los que me encuentro embarcado, todo el mundo pasa y sale con “sí, pero lo de los romanos...”.

Pues nada, ya han dejado de emitirla tras el batacazo de audiencia. Lo curioso es que ha sido una serie que ha despertado pasiones. En serio. Todo el que me encuentro, o le encanta (o, al menos, eso me dicen a mí) o la odia. Me han llegado a decir “no me reía tanto desde hacía tiempo” y a los dos segundos “no veía una mierda semejante desde hacía mucho tiempo”. Además, hoy mismo en el periódico hablaban de un blog que han hecho fans de la serie. Lo último que me esperaba del asunto.

El caso es que yo, la verdad, pasé página hace tiempo. La serie de animación en la que trabajo actualmente me tiene muy absorbido y creo que el resultado será de lo más interesante. Claro que, dentro de unos meses, cuando yo ya haya olvidado siquiera que hice esos guiones, cuando empiece a emitirse, será cuando todo el mundo me hable de ella.

¿Se imaginan que yo vaya a un bar y le diga al tipo que atiende: “Oiga, vaya mierda de carne con tomate le salió a usted el día 12 del pasado mes de octubre, no había quien se la comiera”?

Pues, más o menos, así me siento yo. ¿Por qué no prueban la cocina de hoy, que lo mismo en este tiempo hasta hemos aprendido a cocinar la dichosa carne con tomate como dios manda?

Que aproveche.

sábado, 10 de mayo de 2008

Cosas que pasan

¿A quién no le ha pasado esto alguna vez?

martes, 6 de mayo de 2008

Una de romanos

Ayer se estrenó en televisión otro de los proyectos en los que he trabajado recientemente, se trata de una serie de humor ambientada en la época romana que no interesó a nadie. La audiencia fue pésima.

La serie era bastante arriesgada. ¡Una serie de romanos! ¡Y pretendidamente cómica! Estoy acostumbrado a que las cosas que hago produzcan risa sin que ése sea el efecto buscado (a veces por lo cutre, otras por lo... cutre) pero en este caso había que hacer reír de verdad. Para el estreno nos reunimos todo el equipo que la llevamos a cabo (actores, directores, guionistas...) en un pub y la respuesta fue bastante buena. Traducido: la gente se rió. Claro que eran los padres de la criatura, si no se ríen estos, a ver quién.

Aún así, y visto lo visto, no creo que el experimento fuese tan fallido como ahora dirá todo el mundo a tenor de los tristes resultados de audiencia. Porque esto es lo de siempre: si la audiencia hubiese sido buena todo el mundo saltaría con la fórmula de la Coca-cola en plan “yo ya lo sabía, el público demandaba algo nuevo, fresco, bla, bla, bla” pero como no ha colado, los mismos saldrán con la misma fórmula de “se veía venir, es demasiado rara, a mí nunca me gustó porque bla, bla, bla”.

Las cosas nunca son blancas ni negras. Y los que ahora despotricarán contra la serie ni que decir tiene que no tienen ni idea porque si la audiencia hubiese ido bien estarían diciendo lo contrario. Lo he visto un millón de veces. Y esto de las audiencias es una lotería.

La serie no es ni buena ni mala. Tiene cosas buenas, malas y horribles, pero si echamos un vistazo a lo que se emite en televisión, no es mucho peor que muchos otros productos vomitivos que consiguen inexplicablemente el respaldo de la audiencia.

Así son las cosas. Imagino que emitirán los capítulos ya grabados y dentro de un año ya nadie se acordará de ella. Una pena. Pero así son estas cosas...

domingo, 4 de mayo de 2008

Sirenas

Y ahora que se acerca el verano, en pleno mes de mayo, entre estornudos y erupciones provocadas por la siempre puntual alergia (una de las pocas cosas puntuales en esta puñetera ciudad) todo se me viene encima.

Trato de salir adelante cargando con nueve proyectos distintos, pero el que cada vez más reclama por mi parte es el del estreno de mi primer musical de gran formato. Hace tiempo escribía (aquí mismo, por cierto) lo mucho que me fascinan los espectáculos musicales. Matizo ahora: como espectador. Levantarlos puede dejarlo a uno baldado.

Por lo pronto, hacen falta muchos hombros y no todos tienen la suficiente fuerza. Sí, unos buenos costaleros hacen falta para esto. Y yo, que sólo con cargar mi mochila ya me canso, pues hazte una idea.

Francamente, el musical –a fecha de hoy- pinta bastante bien. Se trata de una comedia muy divertida y el reparto promete... ya veremos si se cumplen las promesas. Ahora bien, escenografía, música, canciones, diseño de luces, construcción de decorados, ensayos... eso es una barbaridad de trabajo. Pero una auténtica barbaridad. Porque, para colmo, he aceptado encargarme de componer los temas instrumentales del espectáculo. Por si fuera poco la titánica tarea de dirigirlo, o sea, supervisar absolutamente todo lo demás.

Estrenamos dentro de un año aproximadamente. Llevo dos años trabajando en el proyecto y ahora que se acerca la recta final cada vez lo afronto con más estrés e interés al mismo tiempo. El compositor que se ha contratado me parece que puede hacer un muy buen trabajo y el elenco que finalmente ha quedado tras diez mil castings creo que también puede ofrecer mucho.

Ya veremos...

jueves, 3 de abril de 2008

Ánimas

Este año hemos recibido una subvención para desarrollar un largometraje que nos está dando no pocos dolores de cabeza. Resulta difícil explicar cuán complicado es sacar un proyecto de estas caracteristicas adelante.


Para vender este tipo de proyectos se suele hacer una especie de trailer como éste realizado a partir de trozos de otras películas de estilo y estética similar al que queremos implantar en nuestra historia. Y éste es nuestro trailer... por el momento.

viernes, 28 de marzo de 2008

Políticos

Aún recuerdo cuando los españoles éramos animales apolíticos. Fue a mediados de los 80 cuando el español medio se desencantó por completo de la política y prefirió centrar sus pensamientos e inquietudes en otras actividades igual de populacheras como el fútbol o la televisión. Era la época de “La hora de TPT” o “El gordo” (¿alguien recuerda estos programas? Yo sí, eso dice poco de mí y mucho de la cantidad de tiempo de vida tirado delante de un emisor de ondas cancerígenas... justo lo que ahora hago aunque, eso sí, el emisor es de pantalla plana la mar de cuca; oye, que si hay que morir de cáncer producido por un chisme, que al menos el chisme sea mono).

Pero con la llegada de los 90 y la crisis del 92 los españoles volvimos a interesarnos en saber qué cojones hacían con nuestro dinero los que estaban arriba velando porque todo fuera bien, que los malos fueran a la cárcel y las carreteras tuvieran los bollos justos para que fueran otros los que la palmaban en accidentes de tráfico. Estábamos en crisis, amigos.

A partir de ahí volvieron a existir –aunque nunca nos dejaron realmente- la derecha y la izquierda, se empezaron a radicalizar las posiciones y de nuevo el ser humano español volvió a ser un animal político.

En mi vida he trabajado mucho, muchísimo, para políticos y en efecto, todos los tópicos que sobre ellos se dicen, son ciertos. De hecho, se quedan cortos. Antes de entrar en la política siempre pensé que todo eran exageraciones, al fin y al cabo, los ciudadanos necesitamos sentirnos bien echándole a alguien las culpas de lo malo que pasa en nuestras vidas y el destino más lógico de nuestros desmanes serían aquellos que están por encima.

Pues no, nada de exageraciones, los políticos, por lo general, son seres bastante inhumanos, alejados del mundo real y habitantes de una burbuja que, además, poco o nada quieren saber de lo que sucede más allá de la membrana que los separa de los humanos de a pie (nunca he entendido esta expresión, ¿los que van en coche no son personas de pie, acaso? ¿Y los paralíticos?).

He hecho de todo para esta clase de seres, desde vídeos de propaganda a series televisivas. A los políticos no les importa en absoluto resolver los problemas de la gente sino que “parezca” que están preocupados resolviéndolos. Al trabajar en los medios de comunicación uno se da cuenta de ello de manera especial. A veces realizan campañas aparentemente “efectivas”, es decir, los objetivos de la campaña no se van a cumplir, pero lo único que les importa es “aparentar” que están haciendo algo con el dinero de nuestros impuestos.

Pongamos por caso el tema de las drogas. Rara vez se preocupan de verdad en realizar campañas de concienciación efectivas, lo único que les importa es “promocionar” la campaña, es decir, que todo el mundo se entere de que están haciendo algo, aunque lo que hacen ellos mismos sepan que no es para nada efectivo y que no van a concienciar ni a las monjitas de la Caridad.

He asistido a innumerables casos como el que expongo. Casos en los que uno replica “eso no es, para nada, efectivo”. Y te replican “da igual, pero es llamativo”. El espectáculo por encima de las acciones, señores. Da igual si no conseguimos nada siempre y cuando lo que hagamos sea “llamativo” y tenga repercusión mediática.

Bienvenidos al circo de la política.

domingo, 16 de marzo de 2008

El cine de David Lynch

¿De qué coño va esto? Es la frase más repetida al ver las películas más crípticas de David Lynch. No pasa, por supuesto, cuando vemos “El hombre elefante” o “Una historia verdadera”, pero es normal quedarse patidifuso ante “Carretera Perdida” o “Inland Empire”. Lo curioso es que estas películas, en el fondo, no son tan opacas como parecen. El problema es que el espectador, ante lo apabullante de los símbolos que contempla en pantalla, tiende a pensar que “no pilla nada” cuando en el fondo pilla más de lo que cree.

A mí me pasó algo parecido, y por eso a lo mejor entiendo lo que pasa con estas películas. Salvando las enormes –abismales- distancias, mi primer trabajo en cine fue un cortometraje que, aparentemente, era bastante complejo de entender. Cuando me preguntaban qué significaba o “de qué iba” yo siempre decía, ¿tú que has entendido? Y el espectador, entre avergonzado y temeroso, me lo contaba pensando que no había comprendido nada de nada. Y no era así. Casi siempre, lo que había entendido era aproximadamente el 90% de lo que yo quería expresar. El problema es que el espectador piensa “no puede ser tan simple”. Pues sí. A veces lo es.

Yo creo que pasa lo mismo con las películas de Lynch. Uno piensa que no está entendiendo nada cuando lo único que tiene que hacer es pensar en la película linealmente. ¿Qué ha pasado ante tus ojos? ¿Y si es eso, y sólo eso, lo que quiere contar la película? Por supuesto, hay una cierta complejidad en la forma en que nos es presentada la propuesta, pero en ocasiones basta con darse cuenta de que la historia es mucho más sencilla de lo que uno piensa y entonces, sólo entonces, va colocando las piezas del puzzle en su sitio. Sólo tener una visión global de lo que quiere contar la película hace que todo encaje y que la lectura del filme sea bastante más simple de lo que uno pensaba.

Por eso, a continuación, voy a describir de forma simple, somera y clara, la línea argumental general de las películas más “oscuras” de David Lynch, para que el lector que no haya conseguido aún comprenderlas pueda volver a verlas y darse cuenta de que el puzzle es más fácil de completar de lo que pensaba.

Aquí van.

Carretera Perdida. Todo es un recuerdo.

La película es una fuga psicogénica. Pero, por encima de todo, es un recuerdo. Se trata de un señor –Bill Pullman- con la mente perturbada que recuerda todo lo que le ha pasado hasta el momento presente. La película completa es un recuerdo de un homicida que, comido por los celos, mató a su mujer y en el último instante de su vida, lo recuerda todo “a su manera, no como las cosas sucedieron realmente” (tal y como él literalmente dice en un momento de la película). Ese recuerdo distorsionado es lo que vemos en la película, de ahí que las cosas no cuadren, no coincidan o a veces no tengan ni sentido. ¿No te ha pasado alguna vez recordar algo de manera totalmente distinta a como lo recuerda otra persona? Pues imagínate si, encima, estás como una regadera.

Mulholland Drive. Todo es un sueño.

Una chica gana un concurso de baile en Canadá. Por ello, va a Hollywood a realizar su sueño, pero éste se trunca. Traicionada por la mujer que ama, decide contratar a un tipo para que la mate. Cuando éste lo hace, la chica es atormentada por la culpa y el remordimiento. Con esta paranoia en su cabeza, se echa a dormir... y aquí empieza la película. Vemos todo el sueño que tiene. Y como en los sueños, la realidad no es tal cual. ¿Qué hacemos en los sueños? Cogemos elementos de la realidad y nuestro subconsciente los distorsiona para plasmarlos de otra manera (vivimos en otra casa, incluso podemos tener otro nombre). Casi al final de la película, la chica despierta y, ahora sí, vemos cómo es su vida en la realidad: una mierda. Todos los elementos de su asquerosa vida habían sido vistos hasta ahora “idealizados” por el sueño (ella es una gran actriz, su tía le deja su maravillosa casa, la “morena” la necesita a ella y no al revés como en la vida real...). Presa del remordimiento y la culpa se acaba pegando un tiro. Y es que en Hollywood los sueños, sueños son.

Inland Empire. Todo es una película.

Una chica de Europa del Este vive una vida miserable y sólo se evade viendo películas de Hollywood en la televisión (en su vida sólo entra el color cuando enciende el televisor). Pero la chica está buscando una manera de “entrar” en ese mundo de ficción ideal, una “apertura” a ese mundo de sueños al que escapar de una realidad desdichada. Y encuentra esa entrada (“existe la magia”) al mundo de la ficción. Al crear esa grieta hace que el mundo se ponga patas arriba. Ella “interfiere” en el personaje de ficción de la película que ve (Nicky) y las vidas de ambas se mezclan. Pero la grieta está abierta e igual que ella “posee” al personaje de ficción “Nicky”, ésta también se mezcla con el personaje de ficción de su propia ficción (Sue). Una película dentro de otra película. La realidad tratando de acceder al mundo de la ficción (para entrar hay que cruzar la puerta que dice Axxon. -literalmente es como se pronuncia la palabra "Acción" en inglés). Al final, Nicky es consciente de su entidad como personaje de ficción y cruza por esa apertura “al otro lado”, fundiéndose finalmente con su espectadora, la desgraciada chica de Europa del Este.

domingo, 9 de marzo de 2008

El tema del día

Hoy es el día previo a las elecciones en España. Y el tema del día no ha sido la jornada de reflexión ni el posible cambio de gobierno de España ni nada de eso... a la gente se la pela si el PSOE sigue gobernando España, si la derecha coge el poder o si Llamazares les hace una opa hostil y se acaba atrincherando en la Moncloa. Lo que importaba hoy, el tema del día, lo que ha movido en masa a los españoles, ha sido Eurovisión.

Yo hacía años -pero años, lo menos diez- que ya no sabía ni que este festival existía. Y resulta que este año me encuentro con esta movida. Como a nadie le interesaba ya esta mierda - llamemos a las cosas por su eufemístico nombre- decidieron que como todo el mundo está enganchado a internet, iban a usar este medio como plataforma para -literalmente- "Salvar Eurovisión". Y vaya si lo han salvado. Con lo que no contaban es con que éste es un país de frikis.

La carga simbólica que desprende el hecho de que por fin, hasta los que veíamos este Festival como una bazofia olvidada en lo más remoto de nuestros recuerdos infantiles, hayamos vuelto a interesarnos por él gracias a esta cosa del "Chiki chiki" es notable. Coño, es que por primera vez han puesto en manos de la muchedumbre la elección del artista que nos represente. El mismo país que entrona a los altares de su cine nacional a "Torrente" y que ha hecho héroes patrios a El Risitas o a El Pozí no podía resisitirse a esta jugada.

Yo el día del Festival, por primera vez desde mi adolescencia, estaré sentado ante la televisión. Ya sé que no vamos a ganar. Pero por primera vez, no van a ser ellos los que se rían de nosotros, sino justo al revés.

Amén a ello.

jueves, 28 de febrero de 2008

Consumidor responsable

Éste es el primer episodio de una serie de animación en la que trabajé el pasado año. Política y panfletaria, lo sé, pero, ¿a que es mona la animación?

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Trabajamos en ella varios meses escribiendo sus guiones; el objetivo era concienciar a los adolescentes sobre el consumo responsable.

Y sí, yo escribí los episodios, el consumidor más irresponsable de occidente. De hecho, esta semana he estado en El Corte Inglés en tres ocasiones y en las tres he salido de allí con bolsas llenas de productos que, por un lado, no necesito y que, por otro, no sé ya dónde meter en mi raquítico piso. Y dos veces que pisé la Fnac, dos veces que también pude entrenar los bíceps y los tríceps cargando con bolsas llenas de bienes de consumo absolutamente superfluos.

Pues sí, yo me encargué de lanzar a los jóvenes las consignas del "consume sólo lo que necesites", "compara precios" (yo sólo comparo los precios entre la primera y la segunda planta del Corte Inglés, que salir del edificio me da mucha pereza) o "ahorrar hoy es tener en el futuro" (bueno, si gasto hoy en el futuro tendré el producto en el que me he gastado mis ahorros, algo es algo).

Señores, consuman con responsabilidad. Yo no lo hago y algún día me arrepentiré de ello. Y ahora les dejo que es día de reposición de mercancía en la Fnac.

lunes, 11 de febrero de 2008

Trailer

Ya tenemos un trailer del último documental que he dirigido. Y en mayo debe estar acabado... ¿llegaremos?

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lunes, 21 de enero de 2008

Documental flamenco

Imágenes del rodaje del documental "Siete sentimientos flamencos" que dirigí hace ahora un año. Cómo pasa el tiempo...

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domingo, 13 de enero de 2008

Pesimismo

Soy pesimista. Muy pesimista. Como los austriacos. Estos tíos son tan pesimistas que en su himno nacional cantan “O du lieber , Augustin, alles ist hin” (“Agustín querido, todo está perdido”). No sé quién coño es Agustín, pero sí comparto el hecho de que todo está perdido. Y no hay nada que se pueda hacer por recuperarlo.

Pero es que todo nació perdido. Y a estas alturas será prácticamente imposible recuperar nada. De hecho, desde el comienzo todo ha ido a peor. ¿Qué podemos esperar de un mundo que Dios hizo en seis días? Así le salió. Grant Morrison escribió que Dios lanzó una moneda al aire para ver si hacía o no el mundo. Y le salió la cara mala.

O sea, que ya nos viene de fábrica una herencia lamentable. Un mundo hecho deprisa y corriendo no puede albergar nada bueno.

Soy pesimista. Y no como los eufemísticos dirían “un optimista bien informado”. Yo soy pesimista. Punto.

A fin de cuentas, la esperanza es el refugio de los cobardes. De los que no son capaces de afrontar lo jodido del asunto. Los que son incapaces de encarar la vida como el absurdo que es. Una breve secuencia de vivencias siempre en pos de un futuro inexistente. Todo lo que hacemos es en base a lo que nos deparará el futuro. Y el futuro, por más que queramos negarlo, es la muerte. Y la muerte es la nada. La nada más absoluta.

Sí, usted, igual que yo, se va a morir. Piense en ello. A lo mejor es mañana, dentro de un rato o en treinta años. ¿Qué más da? Todo lo que haga no cambiará ese hecho.

Y el presente no existe. Cualquier cosa queda para siempre en el pasado y el futuro se acerca vertiginosamente. A fin de cuentas, diez minutos y treinta años son lo mismo. Lo verás con más claridad cuando estés en tu lecho de muerte. Allí todo, desde el momento más cercano al más lejano en el tiempo, se resumen a lo mismo: un pasado inalcanzable.

Lo siento, pero así son las cosas.