viernes, 28 de diciembre de 2007

Resumen 2007

Todo el mundo hace balance de un año en los días de su extinción. Y yo no voy a ser menos.

Resulta curioso escribir algo que sé que sólo me interesa a mí (y ni eso) y que sé a ciencia cierta que nadie, absolutamente nadie (ni yo) va a leer nunca. Pero bueno, así practico con el teclado que últimamente ando fatal de pulsaciones.

Hacer balance del año 2007 para mí es hacer balance de uno de los años más fructíferos de toda mi vida. Si no el que más.

Son tres los años que, sin duda alguna, han marcado de manera singular toda mi existencia en este planeta. Uno, el año 1988 (el paso de la niñez a la adolescencia); otro, el año 1995 (el paso de la adolescencia a la madurez) y el último, este año, 2007.

Son muchos los motivos. En el plano personal, aparte de mi divorcio (del cual ya hablé e incluso le dediqué un capítulo) este año ha estado repleto de éxitos (o así lo veo yo ahora, a ver lo que me cuenta la perspectiva del tiempo). Me he comprado un piso (otro); he establecido nuevos vínculos afectivos (por favor, qué pedante suena esto... pero bueno, ¿a quién quiero engañar? ¿no ha quedado ya claro lo pedante que soy?)...

Pero es sobre todo en el plano profesional donde más satisfecho puedo sentirme. En un sólo año he “vendido” el guión de tres largometrajes. Uno en forma de subvención. Y los otros dos a una productora de animación. Además, este arte que siempre me ha fascinado como lo es la animación y que por mi situación geográfica jamás pensé que podría tocar profesionalmente (sólo como espectador) me ha abierto sus puertas en forma no sólo de estas películas, sino a través de un par de series bastante aceptables.

Sin duda ha sido mi paso por la animación lo que más me ha llenado este año, ya que ciertamente en el resto de terrenos sigo como siempre: he escrito y/o dirigido vídeos comerciales, spots publicitarios, una serie de televisión... en fin, lo de siempre.

Otro hito a destacar ha sido la conclusión no de uno, sino de dos documentales. Y la grabación, por fin, de la banda sonora de un cortometraje que me hacía especial ilusión ya que se trataba de mi primera partitura en estilo “western” y para un admirador como yo de Leone (léase, Morricone) poder escribir música con ese peculiar estilo que mezcla guitarras, armónicas, silbidos y banjos ha sido mucho más que un gustazo.


En fin, un año para recordar, de esos que permanecerán durante mucho tiempo en la memoria. A menos que el próximo sea aún mejor.


Ya veremos...

2 comentarios:

Juicy mandarine dijo...

Ufff. Nada para quejarse, eh. Trabajar de lo que a uno le apasiona, es EL premio. :)
Ah, perdón por la intromisión. :)

Anónimo dijo...

Y que me tenga que enterar de tu vida por un blog...¡qué tristeeeeeee!

un divorcio? un nuevo piso? nuevos vínculos afectivos? ME TIENES QUE PONER AL DÍA!!!

MUCHOS BESOS Y ME ALEGRO POR LOS RESULTADOS DE TU BALANCE.

Luzma