viernes, 2 de diciembre de 2011

2011

Qué año, por favor, qué año.

Nada más arrancar este 2011 que ya agoniza, me contrataron para escribir los guiones de un programa de televisión diario, lo cual supone vender tu alma a la cadena, porque un guión al día (incluyendo festivos y domingos) es un matrimonio en toda regla con el programa en cuestión. Y yo tan feliz, oye, que es un matrimonio muy bien avenido.

La cosa es que yo ya tenía pensamiento de montar este año mi propia poductora, por lo que he tenido que alternar mi feliz matrimonio televisivo con el arranque y puesta en marcha de mi flamante empresa, Acheron Films, llamada así en honor de Dante y de James Cameron (ya ves qué cosas).

Y claro, una vez tienes una empresa de producción, hay que darle cosas que producir, y quisimos empezar con algo sencillo con lo que ir entrenando, y hete aquí que nos dio por lanzar una webserie que nos ha dado algún que otro disgusto pero muchas más alegrías.

Por si todo esto fuera poco, este año me propusieron para un puesto de responsabilidad en una cadena de televisión, oferta que tuve que declinar por ser incompatible con tener una productora privada y, claro, con la mía recién constituída, no eran plan de cerrar el chiringuito al día siguiente de abrirlo.

Además, soy incapaz de ejercer un trabajo de despacho fichando y con horario fijo, que yo cuando soy más productivo es en las horas de nocturnidad.

Además, este año he dirigido un documental con mi querida compañera Fátima de los Santos (a la que nunca demsotraré suficientemente mi admiración) que ahora se encuentra en plena postproducción y que ha supuesto el reencuentro con colegas con los que hacía tiempo que no trabajaba, además de conocer a nuevos compañeros con los que ha sido una delicia trabajar. Y precisamente esta semana he sabido que la Junta nos ha otorgado la ayuda a su producción... ¿qué más se puede pedir?

En fin, un gran año, que espero anteceda otro, 2012, aún mejor, ya que las expectativas son muy buenas y algunos proyectos que se divisan en el horizonte hacen presagiar buenas nuevas.

Toquemos madera.

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