lunes, 25 de agosto de 2014

Yo fui director de un coro rociero


Te estarás preguntando, ¿y qué mierda rara me va a contar ahora éste con ese título que, como siempre, será algún tipo de metáfora o chistecillo?

Pues no, no lo es.

Y es que yo fui director de un coro rociero. Literalmente.

Tenía 18 añitos, criatura, y en un coro rociero de mi barrio se enteraron que yo había estudiado en el conservatorio por lo que debía tener conocimientos de música. El guitarrista del grupo se acercó a hablar conmigo. Yo por aquel entonces no sabía ni qué coño era un coro rociero, había estudiado dirección de coro clásico en el conservatorio y pensaba que sería lo mismo así que acepté.

Criatura.

La dirección de coro que yo había estudiado se fundamentaba en el solfeo, por supuesto, mientras que para dirigir un coro rociero los conocimientos que necesitas versan más sobre tipos de botos camperos y razas de bueyes. Pero claro, eso yo no lo sabía en aquel momento.

Criaturita.

Ni que decir tiene que no duré mucho en el coro. Bueno, de hecho sí, estuve al frente de aquel despropósito unos cuantos meses, lo cual es una barbaridad, y en ese tiempo mientras yo trataba de enterarme de cómo se escribían y dirigían unas sevillanas (rocieras, eh, que no es lo mismo) ellos intentaban hacerme entender que por más que  les diera las partituras de las canciones que yo componía no iban a aprender jamás en su vida a leer solfeo.

Y así pasé parte de mis dulces dieciocho.

1 comentario:

pablo joshue fascio dijo...

Que lastima que no entendio el espiritu del coro rociero. La musica no es solo solfeo y nunca hacer musica es un desproposito.